jueves 5 de noviembre de 2009

"Es corrupto, pero es nuestro hombre"


(Bernard Kouchner. Canciller de Francia, en referencia al presidente de Afganistán, Hamid Karzai)

Seguramente Kouchner parafraseó, concientemente, aquella memorable frase de Franklin Delano Roosevelt. Al cuatro veces presidente de los Estados Unidos le preguntaron por que toleraba al dictador nicaragüense Anastasio “Tacho” Somoza, a lo que Roosevelt respondió “Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

La realpolitik imperial impone costos que no son para los estómagos sensibles a la democracia y los derechos humanos.

En declaraciones publicadas por el New York Times el ministro de relaciones exteriores francés criticó la descoordinación política y militar de la Unión Europea, y aunque defendió la política afgana de Obama, afirmó que la OTAN "no funciona para nada" en Afganistán. "¿Cuál es el objetivo? ¿Cuál es el camino? ¿En nombre de qué? ", se preguntó. Es exactamente lo mismo que se preguntan muchos analistas. Aunque la respuesta que encuentran no es enviar cada vez más tropas a una guerra perdida de antemano.