Siempre le temí a la metáfora de los futbolistas como modernos gladiadores (por lo poco original). Sin embargo, Pep Guardiola, el DT del Barcelona FC se lo tomó literalmente, como se observa en el video “motivacional” que proyectó a sus jugadores minutos antes de salir a la cancha en el estadio de Roma a disputar la final de la Liga de Campeones de Europa.
No sé si Guardiola estará al tanto de las interpretaciones posibles. La primera asociación, la más espontánea, es con el Circo Romano. No por lo sangriento –el fútbol es un deporte de contacto físico, pero ni punto de comparación con una lucha a muerte-. El Circo fue el entretenimiento de masas de uno de los imperios más importantes de la historia. Digamos que el romano es en muchos sentidos el modelo del imperialismo moderno. Michel Hart y Tony Negri tomaron la idea del “Imperio” para analizar los sistemas de dominación en la sociedad capitalista globalizada post industrial – o post moderna, si prefieren-.
¿Serán los jugadores de balompié recolectados de todas las naciones por los empresarios del deporte-negocio-espectáculo los encargados de entretener a las audiencias plebeyas planetarias?
La televisión e Internet – controladas por las grandes corporaciones transnacionales- ofrecen una buena plataforma para el Circo Global.
Mientras veíamos en casa, o en un bar, las acrobacias de genios del fútbol como Messi o Ronaldinho, los guardianes del Imperio torturaban – secreta, e impunemente- en Abu Grijab y Guantánamo.
No sé si Guardiola estará al tanto de las interpretaciones posibles. La primera asociación, la más espontánea, es con el Circo Romano. No por lo sangriento –el fútbol es un deporte de contacto físico, pero ni punto de comparación con una lucha a muerte-. El Circo fue el entretenimiento de masas de uno de los imperios más importantes de la historia. Digamos que el romano es en muchos sentidos el modelo del imperialismo moderno. Michel Hart y Tony Negri tomaron la idea del “Imperio” para analizar los sistemas de dominación en la sociedad capitalista globalizada post industrial – o post moderna, si prefieren-.
¿Serán los jugadores de balompié recolectados de todas las naciones por los empresarios del deporte-negocio-espectáculo los encargados de entretener a las audiencias plebeyas planetarias?
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Mientras veíamos en casa, o en un bar, las acrobacias de genios del fútbol como Messi o Ronaldinho, los guardianes del Imperio torturaban – secreta, e impunemente- en Abu Grijab y Guantánamo.
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