lunes 8 de junio de 2009

CUBA Y LA OEA


Ríos de tinta han corrido sobre la votación unánime que derogó la resolución de expulsión de Cuba como miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Como bien señaló el Secretario General de esa organización, el chileno José Miguel Insulsa, el carácter “histórico” de esta decisión se verá en el futuro, particularmente si es que, finalmente, el Congreso de los Estados Unidos de América resuelve poner fin al embargo y bloqueo que impuso desde hace más de cuatro décadas a la isla caribeña.

Fidel Castro calificó a la OEA como “ministerio de colonias de los Estados Unidos”, por lo que resulta lógico que el gobierno cubano no tenga interés en reintegrarse a esa organización.

Por otro lado, la actual administración demócrata otorga predominio a la diplomacia por sobre la guerra en el nuevo diseño de su política exterior. El objetivo sigue siendo el mismo que con Bush: sostener el predominio mundial estadounidense. Sólo que la crisis capitalista mundial y el fracaso en Irak han redefinido la agenda y la estrategia.

Distensión parase ser la palabra clave. Calmar las aguas para concentrar todas las energías de la administración Obama en la resolución de la crisis económica y en el máximo desafío geopolítico: la región Afganistán- Pakistán. Se entiende entonces porque la mano tendida al continente.

Es que Cuba ha sido, desde hace cinco décadas, la vara con que se mide la actitud de Estados Unidos hacia Latinoamérica. Para bien o para mal.

Cabe recordar que las raíces de la vocación hegemónica continental estadounidense no nace con la Guerra Fría: hunde sus raíces en el Siglo XIX, con la Doctrina sentada por el presidente Monroe, “América para los americanos” (…del norte, agregamos nosotros…) y la guerra en la que México perdió la mitad de sus territorios heredados del imperio español.

Continúa en el siglo XX con el llamado “Corolario Roosevelt” (Teodoro, presidente a principios del siglo pasado, no confundir con su sobrino Franklin Delano, 4 veces presidente, vencedor de la crisis económica de 1929 y de la Segunda Guerra Mundial).El “Tío” Teodoro estableció que ninguna potencia extracontinental podía intervenir en Latinoamérica sin solicitar permiso al hermano grande del norte. A partir de 1945 el enfrentamiento con la Unión Soviética reforzó el “cerco” con la creación de la OEA y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

La Guerra Fría terminó hace 20 años. Por el contrario, la doctrina Monroe sigue teniendo plena vigencia.