jueves 26 de marzo de 2009

Jaque a la hegemonía del dólar


La sugerencia China de utilizar los Derechos Especiales de Giro del FMI como moneda internacional en reemplazo del dólar refleja algo más que el nerviosismo del país que es principal tenedor de Bonos del Tesoro Estadounidense. Forma parte de la estrategia de posicionamiento chino en función de transformarse en el “Primus inter pares” de un sistema internacional en proceso de reordenamiento. Mirado en perspectiva, la negativa China a avalar las propuestas hechas en la última Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio está en línea con el pronunciamiento de Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de China respecto del dólar. Ese país junto a la India hicieron fracasar la reunión cuando se pronunciaron en contra de normativas que les obligarían a desproteger su industria, pero también su agricultura. Recordemos que la crisis estaba en ciernes, si bien su “estallido formal” se produjo a mediados de septiembre de 2008. Es que la globalización transformó a los EE.UU. y Europa en países “productores de servicios” mientras que las industrias productivas fluyeron a las superpobladas “naciones emergentes”, proveedoras de mano de obra baratísima al mercado mundial. El resultado es que las multinacionales estadounidenses, europeas y japonesas fomentaron el desarrollo industrial asiático, particularmente el chino, dinamizando sus economías. También las hicieron particularmente dependientes del mercado mundial. Pero con un pequeño detalle: entre ambos países suman el 40 % de la población mundial, con necesidades de consumo altamente insatisfechas. China puede volcarse hacia su mercado interno para compensar, al menos en parte, la disminución de las compras extranjeras. En resumidas cuentas, los países del G-7 necesitan más – en términos relativos – de Rusia, China, India y Brasil, que éstos de los primeros. Y si bien la crisis capitalista más grande desde 1929 va a “dejar el tendal”, no hay que perder de vista que lo que aquí está en juego es la hegemonía internacional. La Primera Guerra Mundial estalló por la puja interimperialista entre las principales potencias del globo, todas ellas capitalistas. Su principal consecuencia fue la revolución en Rusia y el nacimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El origen de la Segunda Guerra Mundial puede encontrarse en los rencores de los derrotados de la Primera Guerra, pero fundamentalmente en las devastadoras consecuencias económicas, sociales y políticas del Crack del ’29. La derrota del Eje Nazifacista en 1945 abrió un período de crecimiento económico mundial y avance de las fuerzas progresivas de la historia como la humanidad nunca había conocido. Esta era comenzó su agonía con la crisis de los precios del petróleo de 1973, falleció al comienzo de la contra “Revolución Conservadora” de Tatcher y Reagan en 1979, y tuvo su funeral con la implosión del la Unión Soviética en 1989. La actual crisis capitalista está “cocinando” un giro historio en las relaciones de poder entre las naciones, pero también entre las clases sociales, al interior de cada estado y a nivel internacional. La “pelea de fondo” parece ser entre USA y China. Pero habrá que ver también cómo reaccionarán los cientos de millones afectados por la crisis en cada rincón del planeta.