
Sería una paradoja si finalmente la batalla de Gaza se decidiera en una "lucha callejera", casa por casa, entre las milicias del Hamas y el Ejército Israelí. Buena parte de la suerte de la Segunda Guerra Mundial se definió en una contienda similar.
Entre junio de 1942 y febrero de 1943 las tropas del Ejército Alemán se disputaron con el ejército Rojo el control de la actual ciudad rusa de Volgogrado, en aquel momento llamada Stalingrado ("ciudad de Stalin"). Si la plaza caía, la Rusia soviética quedaría dividida en dos, y la Alemania Nazi tendría acceso al petróleo del Cáucaso. por ende la orden del "Camarada Secretario General" fue resistir a cualquier costo. Los historiadores modernos calculan que ese costo fue alto: entre 1.500.000 y 2.000.000 de muertos en el sitio y las batallas alrededor de la ciudad libradas en la ofensiva alemana y la contraofensiva rusa. La mayoría de los fallecidos eran, por supuesto, rusos, y muchísimos de ellos civiles, que no murieron sólo por las bombas y las balas, sino también por el hambre, las enfermedades y el frío.
La ciudad, en ruinas por los bombardeos, facilitó al mando ruso el desarrollo de una estrategia defensiva "casa por casa": cada vivienda, o lo que de ella quedaba, se transformó en una pequeña fortaleza, que se disputaba día y noche, durante más de una semana, a veces. La sangrienta resistencia de las tropas soviéticas en Stalingrado permitió la concentración de una formidable masa de soldados y tanques que atacaron al 6to. Ejécito Alemán, que quedó cercado y debilitado por el crudo invierno. De sus 250.000 hombres, lograron rendirse casi la mitad. El trato ruso a los prisioneros no fue, precisamente, humanitario ni benevolente: tan sólo 5.000 o 10.000 hombres regresaron a Alemania.
Los mejores relatos que se conocen sobre la batalla de Stalingrado los escribió Vasili Grossman. Brillante periodista y literato, cubrió toda la campaña del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. En su novela "Vida y Destino" realiza, al decir de los críticos, un relato de la guerra y un retrato de la Rusia Comunista de la "era del terror" comparable a "La Guerra y la Paz" de León Tolstoi. Su madre murió en un campo de concentración alemán, y tuvo problemas con José Stalin - quien le denegó la publicación de novelas que habían sido galardonadas con los máximos lauros de los organismos literarios oficiales- por su propensión a la crítica, y por su origen judío. Es conocido el antisemitismo de Stalin, un típico "Gran Ruso", a pesar de su origen georgiano.
Vasili Grossman fue de los primeros en describir, a través de sus artículos periodísticos para el diario "Estrella Roja", el horror de los campos de exterminio Nazis en Europa Oriental, donde se produjo el asesinato en masa de millones de judíos.
Las ironías de la historia hacen que hoy el Vaticano denuncie a Gaza como un gran campo de concentración, cuando esa misma institución mantuvo, en su momento, un silencio parecido a la condescendencia respecto del genocidio judío, gitano, y el exterminio de pueblos de la Europa Oriental, disidentes políticos y partisanos de la resistencia por parte de las huestes Nazis. Tan irónico como el histórico accionar del estado de Israel respecto del pueblo palestino a través de sus Fuerzas Armadas, servicios de seguridad y de inteligencia: un compendio completo de las más variadas violaciones a los Derechos Humanos, la antítesis exacta de la heroica resistencia judía en el Gueto de Varsovia.
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