Toda la alharaca que se viene realizando sobre las restricciones de acceso a la Franja de Gaza para la prensa internacional, el fallo de la Suprema Corte de Israel, y la habilitación con cuentagotas a la prensa que realiza el ejército de ese país movería a risa si la sumatoria de muertos y heridos (abrumadoramente del lado palestino) las masacres en ataques a sedes y transportes de la ONU, la crisis humanitaria a punto de estallar, y el ridiculo en que caen las Naciones Unidas que tarda una eternidad en redactar una resolución que no será acatada por las partes en conflicto, no pintaran un panorama trágico, con posibilidades reales de volverse dantesco.
Que el Vaticano haya calificado a Gaza como un gran "Campo de Concentración", pinta la gravedad del cuadro, no sólo por quién lo dice, sino también por lo que dice. De allí se infiere que la cobertura de prensa - aún de la prensa adicta, o de la más tolerante- no puede ser permitida por el estado invasor y ocupante. Particularmente las imágenes, fotográficas y televisivas, son dificilmente manipulables, particularmente si la televisación es en directo. La foto de una pila de niños muertos es un editorial en sí mismo: "una imágen vale más que mil palabras".
El trabajo libre de la prensa en Gaza produciría testimonios por millares, alteraría aún más a la opinión pública mundial, particularmente en las potencias occidentales, cuyos gobiernos tienen que tomar en cuenta la opinión del hombre y la mujer comunes - cuando no la pueden manipular-.
Las tomas de los fotógrafos, las secuencias de los camarógrafos, las palabras de los reporteros y las crónicas escritas de los periodistas son, por su propia naturaleza, un buen antídoto contra la crueldad y la barbarie.
Que el Vaticano haya calificado a Gaza como un gran "Campo de Concentración", pinta la gravedad del cuadro, no sólo por quién lo dice, sino también por lo que dice. De allí se infiere que la cobertura de prensa - aún de la prensa adicta, o de la más tolerante- no puede ser permitida por el estado invasor y ocupante. Particularmente las imágenes, fotográficas y televisivas, son dificilmente manipulables, particularmente si la televisación es en directo. La foto de una pila de niños muertos es un editorial en sí mismo: "una imágen vale más que mil palabras".
El trabajo libre de la prensa en Gaza produciría testimonios por millares, alteraría aún más a la opinión pública mundial, particularmente en las potencias occidentales, cuyos gobiernos tienen que tomar en cuenta la opinión del hombre y la mujer comunes - cuando no la pueden manipular-.
Las tomas de los fotógrafos, las secuencias de los camarógrafos, las palabras de los reporteros y las crónicas escritas de los periodistas son, por su propia naturaleza, un buen antídoto contra la crueldad y la barbarie.
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