jueves 31 de julio de 2008


El fracaso de la Ronda de Doha significa un punto de inflexión en las relaciones de poder entre las potencias tradicionales y las potencias emergentes del Siglo XXI, particularmente entre dos contendientes: Estados Unidos y China.
El enfrentamiento entre las economías emergentes y los países desarrollados por la cuestión de los subsidios agrícolas, la protección de la producción agrícola en los países en vías de desarrollo (y también de la producción industrial) que tuvo como protagonistas a China y la India, por un lado, y a los Estados Unidos y la UE, por el otro, revela dos cuestiones, una coyuntural, y otra, estructural.
La coyuntural es la recesión a la que se encaminan las economías desarrolladas a raíz de la crisis del sistema financiero, recesión que podría afectar a todo el mundo. Para curarse en salud, los dos países que son la locomotora de la economía mundial – grandes vendedores y acreedores de Occidente- buscan proteger sus economías. El paso siguiente sería ampliar el consumo de su mercado interno – China ya está tomando medidas en ese sentido- y diversificar sus mercados.
La historia de las grandes crisis del capitalismo (y la actual podría ser una de ellas) es la historia de los períodos de proteccionismo en el marco de la sistemática mundialización que ha llevado adelante el mismo capitalismo desde sus orígenes, hace 500 años. También la historia del capitalismo es la de la guerra por los terceros mercados, para obtener materias primas y fuentes de energía, pero también para colocar los productos manufacturados.
La inflación en los precios del petróleo y los alimentos no sólo es producto de los movimientos financieros especulativos y el incremento de la demanda. También obedece al creciente enfrentamiento entre quienes detentaron el gobierno del mundo durante el Siglo XX, y los nuevos retadores al trono.
Lo que claramente podemos augurar, por las medidas que efectivamente están tomando tanto los países desarrollados como los emergentes, es un retorno al proteccionismo económico, los acuerdos económicos bilaterales y multilaterales, y una renovada intervención del estado en la economía.
Por primera vez en siglos, el desafío por la hegemonía en el Sistema-mundo surge de Asia. Y habida cuenta de la existencia del armamento nuclear, habrá que ver que territorios se volverán las zonas donde el enfrentamiento se hará candente: los teatros de las nuevas guerras por el dominio universal.