
La XV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (NOAL) realizada los días 29 y 30 de julio en Teherán pasó desapercibida par los medios de comunicación, excepto por alguna repercusión del discurso inaugural pronunciado por el premier Mahmud Ajmadinehad, y esto debido tan sólo a la controversia nuclear – y geopolítica – que enfrenta a Irán con los Estados Unidos y las potencias de la UE.
El NOAL perdió peso con la caída del Muro de Berlín y la hegemonía del neoliberalismo, pero probablemente esté destinado a volver a adquirir un protagonismo más que cierto en un futuro cercano. Agrupa a más de un centenera de países, muchos de ellos pequeños y extemadamente subdesarrollados. Pero cuenta como miembro pleno nada menos que a India, y como miembros observadores a China, Brasil y México, o sea las 4 potencias emergentes de la globalización.
Nunca se justificó la unilateralidad informativa cuyos centros de provisión de noticias son los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Italia, y en menor medida, Japón. Pero las vertiginosas transformaciones del mundo, un mínimo de profesionalismo - y de realismo- tendría que llevar a muchos periodistas y medios a brindar algún tipo de cobertura a eventos, organismos o países que van a pesar en el orden mundial.
En la agenda del NOAL se encuentran dos tópicos calientes del nuevo orden internacional en construcción, como la reforma de las Naciones Unidas la reorganización del comercio mundial a través de la Ronda de Doha. Y a pesar de todo, en ambas organismos todavía los votos se cuentan de a uno.
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