lunes 12 de mayo de 2008

Guerras mediáticas


"El gobierno de Colombia es capaz de provocar una guerra contra Venezuela para justificar la intervención de Estados Unidos en Venezuela". Estas duras declaraciones del presidente Chávez en su programa televisivo dominical “Aló Presidente”, no estuvieron dirigidas tanto a su colega colombiano Álvaro Uribe, como al prestigioso diario madrileño El País, que con la firma de su periodista Maite Rico está publicando una serie de artículos sobre los supuestos vínculos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia con el gobierno Bolivariano.

Las notas escritas por la enviada especial de El País a Colombia se basan en facsímiles de los correos electrónicos que, según las fuentes usadas por la enviada de El País, fueron obtenidos de la computadora personal perteneciente al Raúl Reyes, segundo dirigente en línea máxima de mandos de las FARC.

Cabe recordar que Reyes murió a manos del ejército colombiano en la incursión sobre un campamento guerrillero en territorio de Ecuador, incidente que generó una grave crisis internacional resuelta – al menos temporalmente – por el accionar conjunto de las cancillerías latinoamericanas.

Desde el punto de vista periodístico, llama poderosamente la atención que el diario más importante de habla hispana publique esta serie de notas con una exclusiva fuente – obviamente, los servicios de inteligencia colombianos- sobre la base de correos electrónicos cuya veracidad está siendo estudiada por INTERPOL, como informa la misma Maite Rico.

Más allá de lo discutible que sea desde el punto de vista del periodismo profesional el uso de una o varias fuentes, el chequeo de las mismas, las dificultadas para obtener información, y la eterna discusión en las redacciones sobre la contradicción “veracidad vs. primicia periodística”, lo que se destaca de las publicaciones es la amplitud de los “tentáculos” que tendrían las FARC no sólo en Venezuela, sino en buena parte de América Latina.

Lo cual coincide, llamativamente, con afirmaciones sostenidas desde hace tiempo por la Central de Inteligencia Americana (CIA) y el Pentágono, la máxima conducción militar de los Estados Unidos.

Coincidencia que tiene un cierto sabor a las operaciones de propaganda y contrapropaganda que, durante la Guerra Fría, llevaban a cabo tanto USA como la desaparecida URSS, utilizando como usinas informativas la antedicha CIA y la famosa KGB. Un sinnúmero de artículos publicados en la prensa, tanto de occidente como del desaparecido bloque socialista, consistían en verdades a medias, o lisas y llanas mentiras, sobre el respectivo rival geopolítico.

De paso sea dicho, un militar avezado como Chávez sabe perfectamente que los EE.UU. no podrían invadir Venezuela, aunque quisieran. La razón: 160.000 soldados empantanados en Irak librando una guerra que no se puede ganar, y que está consumiendo cada vez más fondos del erario público. Justo en un momento en que la economía del coloso del norte se encamina a una recesión. Factores que, conjugados, pueden llevar a la Casa Blanca por primera vez en la historia a un afroamericano: Barack Hussein Obama.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante tus reflexiones sobre las guerras mediaticas, un abrazo.
Marcelo Miró.