lunes 3 de diciembre de 2007

Bolivia: Poder Constituyente vs. Poder Constituido


“Entre tantas preguntas sin responder, una será respondida: ¿qué revolución compensará las penas de los hombres”
Andrés Rivera, “La revolución es un sueño eterno”

La situación de pre guerra civil boliviana parece haber sido pergeñada a propósito para ser incluída en algún libro de Antonio Negri. O sacada de alguna obra del mismo autor.
A riesgo de extrapolar (peligro en extremo grave en las ciencias sociales, como acertadamente señalara un profesor de mis años de universidad) las tensiones extremas entre grupos sociales y étnicos en una sociedad de la periferia del sistema capitalista (y en la que los rasgos de la crueldad de ese mismo sistema se pueden apreciar a flor de tierra) parecen delineadas de los grandes ejemplos de la tradición revolucionaria occidental.
Esa larga tradición también nos da cuenta de que todas las grandes revoluciones fueron derrotadas, o traicionadas (que es otra forma de la derrota).
¿Existe alguna salida para el atolladero boliviano?.
En términos estrictamente realistas, la correlación de fuerzas a nivel interno está relativamente a favor del bloque conformado por indígenas, campesinos y sectores populares urbanos que apoyan a Evo Morales, fundamentalmente en la zona noroeste del país. Pero las burguesías del sur y oeste del país, donde se asienta la riqueza hidrocarburífera y minera, han ganado base social resucitando las viejas reivindicaciones regionales.
Si la cosa se dirimiera sólo a partir de la coyuntura estratégico militar, el bloque “popular y progresista”, por darle un nombre, cuenta, al parecer, con la mayoría de las FF.AA. la policía. Por ende, tendría posibilidades de victoria.
Pero toda guerra civil se internacionaliza. Y fuera de Venezuela, ¿quien apoyaría a las fuerzas constitucionales del presidente Evo Morales?. No se ve al gobierno argentino, ni mucho menos al brasileño, inmiscuyéndose en una guerra civil con un fuerte componente étnico y de clase. Lo que más quieren esos dos países, y también Chile, es asegurarse la provisión de gas. Ni pensar en un apoyo de las potencias europeas...en el mejor caso, se puede esperar la neutralidad. Y ya sabemos de que lado encontraríamos a los Estados Unidos.
Por ende, la situación internacional favorece a las fuerzas conservadoras. Estos grupos sociales lo saben, y alientan las provocaciones de la Falange boliviana y los grupos de choque “cívicos” en función de tensar la cuerda, suponiendo, con razón, que Evo Morales y Álvaro García Linera se verán en algún momento obligados a negociar.
Claro que todos estos cálculos son sobre el papel. Nadie sabe que puede pasar si los sectores más duros de la derecha intentas alguna provocación sangrienta – la historia boliviana está llena de matanzas, magnicidios y golpes de estado -, y los sectores populares ganan la calle, y las armas. El fantasma de la guerra de España se encuentra al acecho.