martes, 12 de febrero de 2013

Acuerdo con Irán por la causa AMIA: una jugada de alto riesgo con beneficios dudosos

Las declaraciones del vocero de la cancillería iraní, luego relativizadas por el propio canciller de la república islámica, ponen en claro los riesgos de acordar una ivestigación judicial extraterritorial ya que en el ámbito de la política internacional, más allá de lo jurídico y los acuerdos escritos, lo que priva es la voluntad soberana de los Estados. Y hasta ahora no se conoce en la historia el ejemplo de una nación ( menos una subpotencia regional como Irán) que permita la acción de la justicia extranjera en su propio territorio - excepto que se trate de una colonia o un pais ocupado por fuerzas enemigas- . 

Esta es la forma que en el mundo real actuan loss Estados, cualeslesquiera sea su régimen político: democracias liberales como los EE.UU., Finlandia,  Brasil o Sudáfrica; estados confesionales como Irán o Paquistán;  paises que proclaman el socialismo de partido único como China, Corea o Cuba; y todas las subvariantes que existan.

Si la intención del gobierno argentino es lograr progresos en la ivestigación del Atentado a la AMIA - y debemos creerlo, ya que no existe otra explicación racionalmente válida para una jugada de tan alto riesgo - cabe considerar que los objetivos son nobles, pero las vías elegidas son, por lo menos, peligrosas y corren el riesgo de volverse como un boomerang contra la política exterior de sesgo autónomo que ha seguido la gestión K  durante la última década.

Más allá de las declaraciones, el éxito del proceso - indagatoria de altísimos funcionarios del gobierno iraní, como el ministro de defensa-  y posteriormente, su procesamiento, en caso de que la justicia argentina encuentre motivos suficientes para encausar a este u otros sopechosos, depende exclusivamente de la buena voluntad del Estado extranjero. 

Se podrá alegar que en caso de incumplimiento de la parte iraní, la Argentina demostró su voluntar de subsanar la ausencia de justicia. Pero en las turbias aguas de la política internacional, y en las muy oscuras de la investigación de este atentado, es muy poco lo que nuestro país podrán sacar en beneficio. Si en política sobra la creatividad para las excusas, en política internacional esta habilidad se ve potenciada al infinito.

Quizás hubiera sido una opción, también harto dificultosa, es justo reconocerlo, comenzar a desandar el camino de las calamidades judiciales que se cometieron en la Causa Amia. Ya que venimos poniendo a la Justica Argentina en la picota, muchas veces con razón, valdría la pena el intento. Si las dificultades son obviamente grandes, los riesgos, en todo caso, se antojan menores.

jueves, 7 de junio de 2012

La verdadera crisis está por comenzar

En 2007, durante una de las primeras caídas en la bolsa de Sahngai, que en 24 horas se extendió a las bolsas del mundo, el entonces jefe de la Reserva Federal, Alan Greenspan, diagnosticó que podíamos estar en el comienzo de una crisis de dimensiones mayores a las “normales” del capitalismo.
Poco tiempo después quebraban varios pequeños países de la Europa del Este, que durante años formaron parte de la URSS, y tuvieron su primavera económica gracias a la afluencia de capitales extranjeros. Fue un primer temblor que puso la lupa sobre el sistema bancario, el fenomenal flujo de capitales que registró el mundo a partir de la caída del Muro de Berlín, y la fantástica proliferación de instrumentos financieros durante estas últimas dos décadas, que se han dado en llamar de la Globalización.
El “viernes negro” en septiembre de 2008 en Wall Street, y la posterior caída de la banca Lehmann Brothers fueron un síntoma del agravamiento del proceso de “destrucción de riqueza” de la crisis en ciernes. El capital financiero, quien viene comandando la Globalización hasta el presente, generó una burbuja especulativa mundial a partir de la multiplicación de los instrumentos de crédito, que algunos economistas han calculado representa por lo menos 9 veces el valor de la riqueza mundial producida por la humanidad en un año.
Tarde o temprano la economía real pasa la factura. La demanda no coincide con la oferta, el valor real de los bienes con el “imaginario” de los instrumentos financieros: de allí el estallido de las crisis. Los economistas neoliberales las consideran beneficiosas, ya que depuran el sistema de las empresas ineficientes. Los costos sociales son, para estos teóricos, un mal necesario. En cambio para los marxistas son inevitables por la naturaleza irracional del capitalismo, mientras que para los keynesianos, son prevenibles y reversibles a través del estímulo estatal de la producción y el consumo.
El primer remedio aplicado a la caída de la banca estadounidense fue el rescate estatal: un subsidio público directo al sector que más ganancias acumuló en este período histórico. El dinero gastado en rescatar a la banca se recortó de educación, salud, defensa y administración. Esto sumado al temor de consumidores e inversores, junto a los problemas de déficit en la balanza de pagos estadounidenses, dejaron a esa economía en un estado catatónico.
Mientras tanto China aplicó un programa contracíclico: baja tasa de interés en los préstamos y grandes inversiones en infraestructura mantuvieron el crecimiento de esa economía entre el 8 y el 9 % anual, lo que la transformó en la locomotora del capitalismo. Traccionó el precio de las materias primas – lo cual benefició a América Latina – y mejoró la capacidad de consumo de su mercado interno, aumentando los costos salariales de las compañías transnacionales que fueron el motor del desarrollo del sector privado de la economía china.
Pero en 2011 la burbuja financiera global comenzó reventar en Europa. Grecia quedó al borde del default, no por la anuencia de su pueblo a pagar impuestos – como sugiriera Lagarde, la Directora del FMI – sino porque los sucesivos gobiernos, en complicidad con las grandes consultoras y la banca internacional, dibujaron los números de un presupuesto público alimentado por abundantes préstamos de dudosa recuperación. Esa política irresponsable, de la que se benefició Alemania, principal vendedor de productos a Grecia, es un ejemplo gráfico de la tómbola a la que viene jugando el sistema financiero en todo el planeta.
El verdadero eslabón de la cadena que, de romperse, pondría al Euro contra las cuerdas y paralizaría la economía europea, es España. Su sistema bancario está quebrado de hecho y necesita desesperadamente el rescate del Banco Central Europeo, una institución que hace un culto fundamentalista del dogma neoliberal.
Toda Europa quiere el rescate de los bancos españoles para evitar la catástrofe, pero se opone Alemania, la principal economía de la zona. La canciller Ángela Merkel y la dirigencia política en su conjunto no quieren pagar costos ante la buena parte de la conservadora opinión pública alemana, que compró el cuento del origen de la crisis en el “despilfarro” de griegos, españoles e italianos. Así, las elites alemanas no asumen la responsabilidad del liderazgo que les otorga su posición dominante. No ven que Alemania también saldrá perjudicada de la quiebra del sistema bancario de la UE si finalmente caen Grecia, España, y muy probablemente, Italia.
Ante este escenario, que le viene cerrando la mayoría de los mercados donde colocaba sus productos industriales, la economía china se desacelera, Ya los dirigentes del Partido Comunista han delineado planes para volverse hacia el mercado interno junto al gradual – y por ahora limitado – desacople de los mercados Estadounidense y Europeo. China busca salvarse a sí misma.
Asoma el decrecimiento del comercio mundial, lo que colocaría a la economía del sistema mundo capitalista en una situación de bajísimo crecimiento, o de directa recesión. Como en la mayoría de las ocasiones de la historia moderna, la geopolítica termina de complicar las cosas. Desde principios de los años ’90 el sistema internacional pasó de la bipolaridad EE.UU. – URSS a un sistema multipolar, pero con tendencia al desorden. Instituciones como las Naciones Unidas han perdido peso. El liderazgo de los Estados Unidos está en declinación. Viejos jugadores, como Alemania y Rusia, o relativamente nuevos, Como China, India y Brasil, piden su lugar en la mesa de decisiones del mundo.
Hay intereses geopolíticos y económicos contrapuestos. Hay diferencias de desarrollo, ideológicas y culturales. Pero no existen los acuerdos políticos, ni las instituciones reguladoras de un nuevo orden político y económico mundial que está en proceso de construcción. Nos encontramos en el reino de la incertidumbre.
Se cierne una recesión económica internacional que puede transformarse en una depresión de dimensiones por lo menos similares a la gran crisis capitalista de los años ’30 del siglo pasado.
Una alternativa posible es efectuar la coordinación de medidas económica a nivel mundial, que dejen de lado al neoliberalismo como principio, regulen los mercados financieros, comerciales e industriales, repriman la especulación y apunten a la recuperación de la economía real vía incremento de la producción y el empelo.
Esto implica la recuperación de roles estatales en términos políticos, económicos y sociales, junto a la ampliación de la participación ciudadana. Así en todas las instancias: nacionales, regionales e internacionales. No orientar las acciones en esta dirección colocará a grandes masas de la población mundial ante opciones desesperadas. El crecimiento de la extrema derecha racista y xenófoba en las elecciones europeas resulta un botón de muestra de otro – terrible – futuro posible.

jueves, 8 de marzo de 2012

Primeras reflexiones tras las elecciones en Rusia


Tomado del blog del autor :http://josafatscomin.blogspot.com./ " Josafat S. Comín es Licenciado en filología rusa por la Universidad Estatal de Moscú. Nacido como un simple archivo, el blog se ha ido convirtiendo en un espacio de encuentro para todos aquellos que se interesan por conocer la actualidad política de Rusia y del espacio postsoviético, desde la izquierda. Gracias a todos los que lo hacéis posible con vuestras visitas".

Aunque sea prematuro ─con las urnas todavía calientes─, ponerse a hacer análisis sobre lo ocurrido en la escena política rusa a lo largo de los últimos meses y a la espera de las declaraciones y reacciones de los próximos días, merece la pena pararse a reflexionar sobre algunos aspectos de lo acontecido.
Parece arriesgado mencionar siquiera la palabra “fraude” con unos resultados tan contundentes (64%) a favor del candidato oficial y sin embargo no nos queda más remedio. Pero empecemos recopilando algunos datos para la reflexión:
- La cifra de participación oficial nos habla de un 65,3%, pero basta recorrer el mapa interactivo de Rusia con el ratón, para descubrir que en las regiones más pobladas de la zona europea, esa participación es sensiblemente inferior y pocas son las regiones donde pasa del 55%. En Moscú, epicentro de las protestas de estos últimos meses, se ha quedado en un 49,12%. ¿Dónde están ese deseo de cambio, ese hartazgo, esa indignación? ¿en casa?

- Como suele ser habitual, los mayores porcentajes de participación y de apoyo al “oficialismo”, los encontramos en las repúblicas nacionales del Cáucaso, el Volga, Siberia y Lejano Oriente.
Chechenia vuelve a destacar por sus records en “participación popular y responsabilidad cívica”. Con un 94,5% de participación, Putin gana con un 99,73%.:)) Desde aquí, mi homenaje a ese 0,03% de valientes que vota allí por Ziugánov.

- Si comparamos el espacio informativo que se les ha otorgado a los cinco candidatos, con los resultados oficiales de las elecciones, habremos de pensar en que la proporcionalidad no es casual. A lo largo del mes de febrero la presencia de Putin en el espacio informativo de los 5 canales de televisión de ámbito federal, ha sido cercano al 70%. Mientras, al resto se les ha “concedido” un democrático 7% de media. En tales circunstancias de “igualdad de oportunidades”, parece meritorio que Ziugánov haya alcanzado el 17% (oficial).

Como vemos, en comparación con anteriores citas electorales, poco o nada parece haber cambiado, incluso podemos hablar de retrocesos. Hace 12, hace 8 años, Ziugánov tenía incluso algún punto porcentual más en el reparto del pastel informativo.

¿Qué ha cambiado en estos meses, desde las elecciones legislativas?, ¿dónde están esos cientos de miles de manifestantes que abarrotaban las plazas con lemas como “Por una Rusia sin Putin”, “Fuera delincuentes y ladrones”?, ¿acaso no han tenido ninguna repercusión en el ánimo del electorado?, ¿quién estaba realmente detrás de la organización de esas protestas?, ¿por qué el PCFR insiste en hablar de fraude y se niega a reconocer el triunfo de Putin?

Como no podía ser de otro modo, ayer por la noche las caras en el cuartel general de campaña del PCFR, eran largas y serias y el mensaje el mismo que hace tres meses. Las elecciones no han sido limpias, transparentes ni honestas. El caudal de fraude ha sido incluso mayor que en las legislativas. Ziugánov lo resumía en una frase: “No veo ningún motivo para felicitar a Putin”.
Tanto Zhirinovski, como Mirónov, se apresuraron a felicitar por vía telefónica a Putin, sin poner ningún pero a las cifras de la victoria. Cuesta creer que sean los mismos, que hace apenas una semana aparecían en rueda de prensa conjunta con el líder comunista, en la agencia “Interfax”, coincidiendo en lo fundamental con las tesis de Ziugánov sobre lo ocurrido en diciembre y lo que se preparaba para este domingo.

Mélnikov (vicepresidente del PCFR) recordó a los periodistas que abarrotaban ayer la pequeña sala de prensa de la sede del Partido Comunista, que las denuncias de irregularidades que habían recibido hasta las 5 de la tarde, duplicaban en número a las recibidas en la jornada electoral del pasado 4 de diciembre.

Ciertamente, si tan seguro estás de tu victoria y de tus encuestas que te dan esa abrumadora mayoría, ¿qué sentido tiene entonces recurrir a las mismas prácticas vergonzantes, eternas compañeras de viaje de los procesos electorales en Rusia?, ¿de qué tienes miedo?

Y es que ayer el número de autobuses y furgones con “votantes repetidores” (karusélshiki), que recorren los colegios votando en 2, 3 o más centros, volvió a ser la tónica habitual. Realmente es algo difícil de creer y entender fuera de Rusia. ¿De qué sirven las cámaras web en los colegios y la introducción en muchos centros del nuevo sistema de urnas electrónicas? El milagro que hace posible que esto se siga produciendo se llama “otkrepítelny talón”, que yo traduzco como “cédula de votación libre”, que permite al elector que la posee, votar en cualquier colegio, fuera de su lugar de residencia.
Pues bien, el número de votos emitidos esta vez con el uso de esas cédulas ha sido también mayor que nunca.
El famoso recurso administrativo, se ha vuelto a reproducir con la misma voracidad que en anteriores citas. Los directores de fábricas, colegios, hospitales, instituciones y administraciones públicas, etc., ejercen una presión constante sobre sus subordinados, para que el voto se produzca en la dirección adecuada.

Mélnikov apuntaba ayer algunos elementos nuevos que se han “introducido” para la ocasión. Las urnas “nómadas”, móviles, que supuestamente persiguen que nadie se quede sin votar por estar impedido para acudir al colegio correspondiente, se han mostrado muy activas este 4 de marzo. Se reportan numerosos casos en que se han presentado en el domicilio de personas que no habían solicitado ese servicio. La negativa a autorizar la presencia de observadores del PCFR, o la expulsión de estos en muchos colegios, ha vuelto a ser práctica habitual. La novedad en esta ocasión, ha consistido en descubrir que en el colegio había ya supuestos observadores del PCFR, a los que el partido ni conocía, ni había acreditado.

Iván Mélnikov volvía ayer a insistir en que si las elecciones hubieran sido limpias, la segunda vuelta hubiera sido inevitable. “El señor Putin ha recibido un 15% de votos que no le correspondían”.

¿Cómo es posible que todo esto siga ocurriendo, después de las movilizaciones de los últimos meses? Muy sencillo. La Duma salida del pucherazo de diciembre, en la que “Rusia Unida” sigue teniendo mayoría, ha rechazado votar los proyectos de ley para la reforma de la ley electoral presentados por el PCFR, que hubieran puesto coto de una vez por todas a que todas esas vergüenzas, sigan siendo, año tras año, protagonistas del día después.

Las reformas que sí se aprobaron a finales de febrero, afectan ante todo a la simplificación del registro de partidos. Ahora con acreditar 500 militantes será suficiente para registrar un nuevo partido. Tampoco hará falta recoger firmas para presentarte como candidato.

Pareciera como si en todos estos meses, desde noviembre, no hubiera pasado nada en Rusia, como si no se hubieran producido las movilizaciones antigubernamentales más masivas de la historia reciente de la Rusia capitalista. ¿Por qué ayer nada más conocerse los resultados no se produjeron manifestaciones espontáneas de rechazo como en diciembre?, ¿no había acaso tantos o más motivos?

Personalmente me inclino por pensar, que toda esa repentina movilización de protesta con predominancia de los “tonos naranja” que se escenificó en diciembre y el 4 de febrero (curioso que en el último mes de campaña no se hayan dejado ver), era un escenario minuciosamente planificado en el Kremlin.
De repente pudimos ver como esos dirigentes de minipartidos de orientación neoliberal y prooccidental, que llevaban años sin obtener representación parlamentaria, se convertían de la noche a la mañana en los “líderes de oposición”. Al menos para la prensa occidental. Curiosamente, el partido que más había crecido (pese al fraude) en votos, el comunista, desaparecía por completo de la escena mediática, para otorgar todo el protagonismo a esos dirigentes, recuperados de la época de Yeltsin, que no contentos con todo lo que consiguieron robar en los 90, volvían ahora a exigir de nuevo su parte de la tarta, sus “petrorublos”, bajo la exigencia de más “democracia”. A esa “oposición” se le unió el que hasta hacía un mes había sido el ministro de economía, Kudrin, ofreciéndose como mediador. Los canales públicos ofrecían un seguimiento sin precedentes a todos esos actos y mítines “opositores”, con más cámaras de televisión que la final del mundial de fútbol…

Durante dos meses, dejaron que se inflase la “amenaza naranja”, para luego lanzar de nuevo al “salvador” de los valores patrios, de esa Rusia independiente y de nuevo fuerte en la arena internacional. Putin reaparece ahora como el garante de la estabilidad y de la unidad nacional ante la amenaza externa. El mismo Putin que ha visto impotente como en sus doce años en el poder, la OTAN ha ido estrechando el cerco en torno a Rusia, permitiendo que prácticamente no quede una sola república ex soviética (a excepción de Bielorrusia) que no tenga ya una base de la OTAN, o aspire a ser “protegida” por la Alianza Atlántica. El mismo Putin que hace un año no puso demasiadas objeciones al saqueo imperial de Libia…

¿Entonces? ¿Qué ha cambiado realmente en estos meses, de verdad todo sigue igual?

No. Algo si ha cambiado. El Kremlin ha utilizado todo el desconcierto de las últimas semanas, para lanzar su proyecto de continuidad a medio plazo (puede incluso que a corto). Ese proyecto se llama Mijail Prójorov, quien parece que esta vez ha llegado (repito, de la mano del Kremlin) a la política para quedarse. Ayer, tanto Putin como Prójorov se deshacían en elogios mutuos. La verdadera “amenaza naranja” (Prójorov ha obtenido el 25% de los votos de rusos en la emigración), el multimillonario oligarca, líder de la patronal, imagen de la nueva Rusia, va con Putin de la mano. Que nadie se sorprenda si acaba de primer ministro.

Que nadie se sorprenda tampoco si a lo largo del año, aparece un nuevo proyecto por la izquierda, que inclusive se reclame también comunista, y que a buen seguro contará, esta vez sí, con (¡oh milagro!) el favor de los medios de comunicación...

Para rematar la faena y desmovilizar al “naranjismo”, el país despierta hoy con las disposiciones del desaparecido Medvédev, pidiendo entre otras cosas, la revisión del fallo judicial que condenaba al oligarca Jodorkovski a 13 años de prisión…

Solo queda por ver, como la que siempre ha sido y sigue siendo única oposición real al capitalismo salvaje (que Putin va a seguir perfeccionando), el Partido Comunista de la Federación Rusa, reacciona con los escasos medios de los que dispone. Es importante que la gente sea consciente de que el principal partido de la oposición, pese a contar con unos niveles de apoyo en numerosos lugares de entre un 20 y un 30%, no cuenta con ningún canal de televisión, ni emisora de radio, afines a su línea política. Baste recordar, que durante la primera semana de febrero, el principal canal privado de televisión de ámbito nacional, la “NTV”, concedía al candidato comunista a la presidencia, un esperpéntico 1% en sus espacios informativos y de opinión.

Habrá que esperar acontecimientos.

viernes, 29 de julio de 2011

El final de un imperio


Los Estados Unidos podrán, o no, caer en default. Grecia podrá reestructurar su deuda, Portugal, Irlanda, Italia y España, salvarse o no del “descenso” en el puntaje de las agencias calificadoras de riesgo. El sistema financiero Europeo podrá hundirse, o todo lo contrario.

Lo cierto es que la cuna del capitalismo y su exitosa extensión en el continente americano están en una crisis sólo comparable con el crack de 1929. El carretel del hilo de la globalización, que en los hechos significó la expansión sin barreras del capital financiero, parece haber encontrado un límite.

Las políticas inauguradas por Ronald Reagan en los Estados Unidos durante a principios de la década de los ’80, consistentes en la rebaja de impuestos a los ricos, el aumento del gasto militar y el financiamiento del déficit contrayendo deudas en el mercado mundial, llevaron a la economía estadounidense a la quiebra efectiva.

Increíble, pero real.

Hoy los Estados Unidos deben decidir si sigue financiando sus aventuras imperiales sobre la miseria de un sector importante de su población (la posición del Tea Party) o abandona la política guerrerista, concentrando los recursos económicos en inversiones de infraestructura, innovación tecnológica y educación.

Europa se encuentra en una encrucijada similar, más no por los gastos militares, sino porque el dogma neoliberal, que pregna la constitución europea y domina ideológicamente al Banco Central, le impide sanear el sistema financiero y depreciar el Euro para recuperar competitividad.

Mientras tanto China y la India se erigen en los pilares del capitalismo: la plusvalía de su masiva y barata mano de obra les permitió convertirse en las “factorías del mundo”, rol que desempeñaran Gran Bretaña durante el siglo XIX, y los Estados Unidos durante el siglo pasado. No por casualidad, ambas fueron las potencias dominantes de su época. La era del “Imperio Americano” parece estar llegando a su fin.

lunes, 4 de abril de 2011

La economía mundial y el futuro de Argentina


La segunda oleada especulativa con los “comodities” vuelve a llevar los precios de las materias primas a niveles record. Se ha generado otra “burbuja” especulativa, que inevitablemente estallará, más temprano o más tarde.

Por ahora los capitales fluyen hacia los “países emergentes”, cuyos bonos de deuda son las estrellas del firmamento financiero global, flujo de divisas que se suma al recibido por la exportación de algún tipo de alimento o recurso energético. Esta circunstancia ya le está trayendo problemas a Brasil, país al que le está costando trabajo mantener la competitividad de su moneda, el real, imprescindible para proteger a su poderoso sector industrial.

Argentina se está beneficiando de estas circunstancias en el corto plazo, pero enfrenta peligros serios en el mediano. Por ahora, y luego del bajón económico del 2009 – producto de la crisis global, y principal factor de la derrota electoral del kirchnerismo – volvió a crecer al ritmo promedio del 8 % anual que mantiene desde el año 2003. Padece una inflación cuyo piso se aproxima al 20% anual, que está limando la competitividad del peso.

Este proceso inflacionario tiene origen en tres factores: el sostenido crecimiento de la demanda alimentado por la recuperación económica, contra una estructura productiva que se expandió muy poco en los últimos 20 años. La conformación oligopólica o monopólica de sus mercados, en muchos casos dominados por compañías transnacionales, o grandes grupos económicos locales. Y finalmente, en no menor medida, el sostenido incremento del precio internacional de los alimentos, que gradualmente se traslada al mercado interno.

El gobierno tiene poco interés en aplicar medidas antiinflacionarias en un año electoral. Es que precisamente su remontada en los sondeos de opinión - que ya se notaba antes del fallecimiento de Néstor Kirchner – se funda en el mantenimiento del consumo y el empleo, lo cual llevó al kirchnerismo a recuperar simpatías electorales. Y no sólo eso: también disminuyó la beligerancia de los grupos sociales que, sin ser enemigos acérrimos del gobierno K, se habían malquistado con él. La economía no explica con exclusividad los procesos sociales y políticos, pero resulta una variable esencial a tener en cuenta a la hora de analizar los mismos.

En el mediano plazo la Argentina se enfrenta, primordialmente, al “movimiento de pinzas” que le puede significar enfrentar, con un peso relativamente revaluado, una nueva caída en la economía global. Si bien hoy China, Alemania, India y Brasil son los motores del capitalismo mundial, cabe dudar del funcionamiento del sistema en su conjunto si Estados Unidos – mercado de China – y Europa – Mercado de Alemania – junto a Japón, no se recuperan. El proteccionismo y las guerras comerciales estarán al orden del día. En ese escenario, la posición argentina es precaria: predominante exportador de comodities – soja, fundamentalmente – dependerá de las decisiones que tomen Brasil y China.

La senda del crecimiento – y mucho menos, la de la distribución de la riqueza – no está asegurada con el mantenimiento del “modelo sojero”, que actualmente vertebra la economía argentina. Más allá de las palabras, quien gobierne los próximos 4 años deberá enfrentar la crisis y tomar decisiones en alguno de dos sentidos. Uno es aplicar la receta que ofrece el “stablishment”: consolidar el modelo agroexportador a partir de la reducción del gasto público, la flexibilización laboral y la mayor apertura de los mercados. Soluciones que ya se están aplicando en Europa, con las conocidas consecuencias sociales y políticas conocidas, como amplias protestas sindicales y estudiantiles, crecimiento del racismo, la xenofobia y la extrema derecha.

El otro es definir un modelo productivo con tendencia a la producción de valor agregado, generando un proceso de industrialización en base a incorporación de tecnologías en todas las ramas de la producción, sostenido en la apropiación de la renta agraria extraordinaria y la regulación pública de los mercados, particularmente del energético y el financiero.

viernes, 25 de febrero de 2011

Las bases económicas de la rebelión árabe


La oleada de levantamientos populares en el norte de África, que amenaza con extenderse a buena parte del mundo árabe, encuentra su motor fundamental en la situación de pobreza en que se encuentra la mayoría de la población de esos países, afectando especialmente a los jóvenes.

No resulta casual que tanto en Túnez como en Egipto el núcleo duro de los alzamientos estuviera compuesto por la generación menor de 30 años. El desempleo golpea fuertemente a esa franja etárea, aún a quienes tienen formación universitaria. El único horizonte disponible es la inmigración al continente europeo, adonde les espera un destino de explotación, discriminación y persecución impiadosa por parte de las fuerzas de seguridad.

Hay que tener en cuenta un dato: las sociedades de las naciones árabes son jóvenes, a diferencia de las europeas, cada vez más envejecidas, y también cada vez más necesitadas para sostener sus economías - en el mediano plazo- de una mano de obra que, paradójicamente, procuran espantar.

La crisis económica del 2008 aún no ha sido superada por la mayoría de los países de Europa Occidental, a excepción de Alemania, que no la padeció con intensidad. A causa del colapso financiero desaparecieron las últimas oportunidades de empleo para los migrantes, al tiempo que recrudeció la xenofobia.

En la globalización los estados árabes asumieron alguno – o varios - de estos tres roles para el capital transnacional: proveedores de energía (gas, petróleo); de mano de obra barata (ya sea a través de la migración, o de factorías ubicadas en el propio territorio) y finalmente, de servicios de entretenimiento y recreación, a través del turismo.

En países con un cierto grado de desarrollo, como Egipto – una verdadera subpotencia regional – se avanzó con el desmantelamiento del Estado, que constituía una oportunidad de empleo para jóvenes con distinta formación académica y laboral.

La riqueza generada por estas actividades no se reorientó hacia estrategias de desarrollo endógeno, y la creación o reforzamiento de un mercado interno a través de la redistribución de la riqueza. Fue acaparada por verdaderas dinastías patrimonialistas (tengan origen en la realeza, como en el caso de Túnez, o en un “golpe de estado revolucionario” como en Egipto o Libia), que vía corrupción del estado alimentaron a una burguesía de rapiña, a los jefes de las fuerzas armadas y de seguridad, y toda una saga de funcionarios al servicio del régimen.

Estas dinastías practican metódica y sistemáticamente el terror de estado como método de administración del poder. Las potencias occidentales hicieron -hacen – la vista gorda en función de garantizar la provisión de energía y contener las oleadas migratorias.

Sin embargo, los países que habitualmente critican el accionar imperialista tampoco se privan de negociar con estos regímenes. En algunos casos, desarrollando estrechos lazos.

Un verdadero ejemplo del peso del petróleo en la política internacional.


miércoles, 27 de octubre de 2010

Réquiem para Néstor


Lo escribió Lucía García, hija de desaparecidos, militante de MADRES, y ante todo una amiga, que nos lo hizo llegar por mail:

El 24 de marzo de 2004 fui sola a la ESMA. No me animé a entrar. Miles de personas estaban ahí. Me acordé cuando años antes fuimos con las Madres y un carro hidrante nos corrió hacia las vías. Caminaba entre la multitud cuando escuché que Kirchner decía "pido perdón en nombre del Estado argentino por tantos años de impunidad". Un llanto insospechado brotó de lo más profundo de mi cuerpo. Y me di cuenta que nunca, nadie, en mis 30 años de vida me había pedido perdón.
Lucía